Y moriré algún día

Búscame
estoy perdido
búscame
no sé andar por estos lugares extranjeros
ni quedarme quieto
ni gritar por ayuda o pedir indicaciones
yo sólo sé perderme
y esperar que me busques
esperar que no sea mucho el tiempo que te tardes
porque estoy cansado
y perdido
y triste
y moriré algún día.

Dudas

Escúchame
ni tú ni yo sabemos
ni ellos tampoco saben
ni el amor conoce todas las palabras que dijimos
nada de eso está escrito en mis libros o cuadernos
y ni todos los que después vinieron
saben cuándo ni cómo
ni dios siquiera sabe
dónde
o con quién
o qué.

Epitafio 3

Escribir,
escribir.
Desde que tuve edad para presagios, lo supe.
Escribir toda la vida,
escribir como destino,
como muerte,
hacerlo para no estallar o derrocarme.

Que en mi epitafio diga que escribí.
Y que leí.
Mucho.
Mucho.
Pero nunca lo suficiente.
Nunca para que me bastara.

Formas de la pena

Algún día
habrás pensado
en las formas de la pena
o sólo yo me distraigo en esas tonterías,
en las tibias expresiones de una cotidiana tristeza.
Pensar, por ejemplo:
qué triste sostengo la cuchara,
qué triste me cepillo el pelo,
qué triste modo de decir ropero
y de besarle el pecho
y ser.

Epitafio 8

De una crisis nerviosa
a otra crisis nerviosa
a otra crisis nerviosa
y a la tumba.
Que eso ponga mi estúpido epitafio
y digan que morí joven
y que escribir es una maldición
y que ya no seré de nuevo nunca.

Digan que qué bueno que morí.
Que estaba triste.
Que ya era hora.
Que la espera me estaba matando.

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