No creo sea mucho pedir
What means to you, what means to me
And we will meet again.
Joy Division
Si estar borracho no invitara a recordar,
y Aníbal y sus elefantes
me diesen un aventón.
Si tuviera algún tiempo que perder,
si gritara da da con Lenin,
si defendiera Madrid de fascistas y moros,
si tuviera sentido este poema.
Si aprendiese a disparar como escribo,
y escribir a todo lo que disparo,
si bailara jazz en el Mayo Francés
y besara la palma de la mano de Leila Khaled.
Si enterráramos el sentido común,
y Gramsci escapase de la cárcel
para hacer de la guerra de posiciones,
una guerra de movimientos.
Si el earl grey no supiese a orines de caballo,
si los relojes dejasen de andar,
si le pusiese tu nombre a mi tormenta,
si nombrase un cuchillo por el hijo que no tendremos,
si veo a los guardias de frontera rogar por su vida,
si el bourbon fuese gratis,
si Huerta llorase conmigo,
si Daria tuviese una temporada más.
Si tus besos no fuesen tan escasos,
si la muerte tocase con Revueltas,
si mi ropa no fuese de cuero
y la tuya de terciopelo.
Si pudiera quererte como lo necesitas,
si pudiera amarte como me castigas.
Si pudiera viajar en la Enterprise
y navegar con Nemo el capitán,
conocer el secreto del siglo vacío,
matar a un dragón,
ser ocho y no siete los locos
que tocan el blues
de la guerrilla trasplantada
de Sierra Maestra a los Andes.
Si pudiésemos fallar y llorar
en un concierto de Bauhaus,
rodear el camino a casa,
darme un tiro de compas
con Ginsberg y Rimbaud,
gemir como una katana
sobre piel de porcelana.
Si volviese al pasado real e imaginario,
si Janis Joplin se suicida conmigo,
si escapamos del pasado que no fue y que debió ser,
si gimiera la guitarra de Víctor Jara,
si volviese Héctor a defender Troya,
si Daniel no traicionara a Pedro, Marcos y German.
Si Gauche Proletaire encontrase sus huevos,
si llegase Godot con un AK-47,
si la nueve cruzase los Pirineos,
si Sweet Jane cabalgase un unicornio azul,
si el ángel errático conociese al loco de los gatos,
si Marx fuese trompetista de Charles Mingus,
si Lukács cantase en un concierto de los Pixies,
si Althusser actuase con Sophia Loren,
si el Che y Pizarnik tuviesen un affaire.
Si pudiera besarte,
sin miedo a las solitarias palabras que nos desamparan
y mi leal traición dejase de sangrar.
Las riquezas del cielo
Contemplar el cielo
como lo haría un niño
y asombrarse
al notarlo brillante,
basto, sutil,
dolorosamente bello,
enorme, vacío.
Ver el cielo
y no querer prenderle fuego
es una contradicción hasta existencial.
Un instante de claridad
No quiero tener yo una vida feliz llena de penas ni una dicha
que me roa el corazón.
Eurípides
Por no sentirte
como la mayoría de la gente dice que deberías de hacerlo
el mostrarte ajeno a sus incoherentes demandas
no significa un daño irreversible en tu psique
o que haya algo malo contigo
tienes una causa
y eso vale aún más
que cualquier opinión
que tengan de ti.
Hay sueños
por los cuales
no da lástima el quemarte y morir lejos,
hay sueños
por los cuales
pagas el precio de sacrificar tu futuro,
hay sueños
por los cuales
no importa la soledad en tu momento final,
hay sueños
por los cuales
aceptas alimentar tus placeres enfermos.
Son la vorágine de un fragmento de conciencia
palpitando en dolor y delicia
al ser arrancado de su tiempo
y atados a ti,
como la trepanación
sin la cual no puedes vivir.
Te quiero, eso debería significar algo, pero es difícil saberlo
Quienes nos dedicamos
al fanatismo escabroso
de perfeccionar nuestros desenfrenos,
rara vez encontramos felicidad
en lo cursi, lo simple o patético,
fuera de las zonas para las cuales
me preparé y entrené,
cuando mi confianza retrocede
se hace evidente
que, pese a mis irascibles talentos,
inteligencia y miles de libros leídos,
sometido, soy un inseguro niño
emocionalmente atrofiado
y subdesarrollado socialmente.
Aquí estas
Guitarra color cereza,
cuerdas de bronce, curvas de mujer,
sollozas el blues de tus hermanos negros desconocidos.
AUTOR







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